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A veces la Luna - the period of cosmography
anselmo_b
anselmo_b
A veces la Luna
A veces la Luna.

            I

Por querer estar con ella, baja todas las tardes –casi-
Al malecón
Y allí sentado,
Con una taza o un vaso según la estación
Sobre la mesa blanca y decrépita (hierro forjado y mármol)
Imagina que es ella – la de la mirada absorta –
La mujer que pasa
Aunque el abrigo es otro, curtido en otro clima
Y la mirada, que si bien es fija,
Es de ausencia y solo los dioses saben que alma
Regresa al cuerpo cuando la mujer vuelve
A donde sea que es
De donde salió.
Al lado alguien conversa;
“Ese fue el año” dice –en ese tono
Que sugiere certeza sin convicción¬ –
 y explica como
Algún hecho  
–desapercibido por el resto del mundo –
Hizo a aquellos días
“Definitivos”.
Las palabras se pierden en el romper de las olas
Que sala el aire y las manos.
El mundo y el mar huelen y giran,
Se estremecen.
Pero Galileo se equivocó y las mareas
Son ansias de la Luna,
Su sed esplendente.
La Luna que es también la puerta
– A veces de cuerno, a veces de marfil-
Por la que entran los sueños
Que revelan verdades
Y despiertan locuras.
Acción a distancia.

    II

El sabe que ella murió en otro tiempo, recuerda:
El día y la hora de la anunciación,
El frío en los huesos y el latido de hiel,
El momento que nunca compartirán.

El sabe que ella vive en otra ciudad, donde hablan
Una lengua distinta. Un amigo común
Le trae noticias:
Ella está bien, la misma de entonces,
Sus hijos crecen –se parecen a ella,
Ella lo recuerda con mucho cariño.
El agradece y perdona
La mentira piadosa. Y a veces imagina una carta
En el buzón vacío.

El sabe que ella se fue sin dejar rastro:
Que lo dio por perdido y no soportó
Mirar al mar y guardar la esperanza
Que nunca supo que no había naufragado.

            III

Ella que en cambio no sabe estas cosas,
Lo observa a través
De la claraboya
En lo alto del faro y recuerda las noches
De conspiración,
Esperando la tarde
Cuando por fin
Bajará al malecón y lo tomará de la mano.
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